La periferia de las librerías independientes ante
la centralización de la industria editorial mexicana
.

The periphery of independent bookshopsin the face
of centralisation in the Mexican publishing industry.

 
  Jazmin del Carmen Campos Díaz
Universidad de Guadalajara
(MÉXICO)
CE:
jazmin.campos7906@alumnos.udg.mx
https://orcid.org/0009-0001-1035-1627


DOI: 10.32870/rhgc.v6.n11.e0027

Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0

 
         
        Recepción: 07/10/2025 Revisión: 22/11/2025 Aprobación: 03/12/2025
     

Resumen.
A partir de una aproximación general a la centralización de la industria editorial en México en el sector privado y librero, este artículo presenta un análisis del estado actual en el que operan las librerías independientes como resistencia a las prioridades y exigencias del mercado. Gracias al resultado de las entrevistas a las libreras de El Traspatio (Morelia) y La Cosecha (San Cristóbal de las Casas), se busca contribuir a la construcción de un acervo escrito que demuestre los principales retos que enfrentan como proyecto en la periferia del país, así como los espacios sociales que fortalecieron en sus librerías a través de años de trabajo constante. Se concluye que las estrategias actuales de los agentes independientes del libro son una parte crucial de la resistencia al sistema, como la creación de alianzas entre libreros y editores, el funcionamiento de encuentros y festivales bajo alguna temática literaria que integre discusiones actuales y urgentes, así como la apuesta en común por la bibliodiversidad que mitiga la homogeneización de catálogos editoriales.

Palabras clave: Centralización cultural. Homogeneización cultural. Librerías independientes. Edición independiente. Bibliodiversidad. Periferia.

Abstract.
Taking a general approach to the centralization of the Mexican publishing industry in the private and bookseller sectors, this article presents an analysis of the current state of independent bookstores as a resistance to market priorities and demands. Based on the results of interviews with booksellers in El Traspatio (Morelia) and La Cosecha (San Cristóbal de las Casas), we seek to contribute to the construction of a written heritage that demonstrates the main challenges they face as a project in the country's periphery, as well as the social spaces they have strengthened in their bookstores through years of constant work. It concludes that the current strategies of independent book agents are a crucial part of their resistance to the system, such as the creation of alliances between booksellers and publishers, the organization of meetings and festivals focused on literary themes that integrate current and urgent discussions, and the shared commitment to bibliodiversity, which mitigates the homogenization of publishing catalogs.

Keywords: Cultural centralization. Cultural homogenization. Independent bookstores. Independent publishing. Bibliodiversity. Periphery.

 
 

Introducción.

Las librerías son parte de los agentes del ecosistema del libro que permiten la correcta distribución de cualquier tipo de material editorial a lo largo del país. Según la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) en los Indicadores del sector editorial privado en México 2023-2024 (2024), las librerías son el principal canal de comercialización del libro, ya que aporta el 29% del total de ganancias por ejemplares vendidos y el 36% de la facturación acumulada a nivel nacional. Entre ellas encontramos las de cadena, conocidas por su mayor alcance y presencia en varias ciudades en México gracias a las sucursales que las conforman. En dichos establecimientos es posible que cualquier lector pueda acceder a una oferta similar entre el catálogo de libros, donde se incluyen aquellos con mayor índice de ventas que corresponden a la presencia de editoriales transnacionales que disponen en su producción tirajes de entre 11 mil y 12 mil libros como Penguin Random House y Planeta.

Por un lado, el Fondo de Cultura Económica es la librería que cuenta con mayor presencia en el país en la actualidad. Desde 1934, gracias al trabajo e ingenio de Daniel Cosío Villegas, El Fondo, primero fundado como casa editorial, ha sido reconocido por darle cabida a autores prestigiosos y de trayectoria con diversos ejes temáticos como economía, ciencias políticas, derecho y literatura. Durante la dirección de Arnaldo Ofilia (1948-1965) fue abierta la primera sucursal en Ciudad de México (Canal Fondo de Cultura Económica, 2019). Actualmente, cuentan con 117 librerías en México y 12 ubicadas en Argentina, Colombia, España, Ecuador, Perú, Estados Unidos, Chile y Guatemala.

Por otro, en esta categoría de librerías también se encuentran Librerías Gandhi, que cuenta con 44 sucursales, 21 en Ciudad de México y 23 en el interior de la república. También Librerías Porrúa cuenta con más de 60 librerías ubicadas en el país. Por su parte, Librerías Gonvill se posiciona en el territorio mexicano con 31 librerías localizadas entre la zona centro y el resto del país. Según el Estudio del sector editorial en México (2020), otras librerías que cuentan con un menor número de sucursales pero que se posicionan con grandes números de venta son librerías como El Sótano (11 sucursales entre Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Querétaro y Guanajuato), La Casa del Libro (13 sucursales entre el Estado y Ciudad de México) y El Péndulo (7 sucursales en Ciudad de México) (ProChile, 2020). 

Es importante resaltar que más del 30% del total de establecimientos se encuentran en la capital del país, seguidos de Jalisco y del Estado de México. El resto de las ciudades que integran los otros porcentajes están relacionados según la cercanía a la Ciudad de México, ya que entre más cercano sean los trayectos entre la compraventa y distribución, mayor serán las ganancias y las oportunidades de promoción de los libros. Para fines de esta investigación, se entenderá al concepto de centralización como un sistema en conjunto que se caracteriza por disponer de un órgano central único en donde opera la cultura (Méndez, 1971). De esta manera, será posible ejemplificar el panorama general de la industria editorial dado el número de editoriales y librerías que operan en Ciudad de México como un órgano central en el país. En contraparte, se entenderá a la periferia como la zona externa que se mantiene a la distancia de la estructura urbana central (Arteaga, 2005). En donde, en comparación con zonas metropolitanas o capitales, los espacios enfrentan la dependencia de zonas dominantes y una deficiencia infraestructural.

El objetivo de este artículo es analizar el panorama general de la centralización de la industria editorial mexicana en el sector privado, así como el número de los diferentes tipos de librerías que operan desde la capital del país con la intención de contrastarlo con el resto de los estados. A partir de dicho acercamiento, se presentarán los resultados cualitativos de las entrevistas individuales realizadas a las libreras independientes de El Traspatio (Morelia) y La Cosecha (San Cristóbal de las Casas) con el fin de distinguir la configuración de sus librerías, así como el concepto de independencia y la relevancia del oficio librero. Las librerías fueron seleccionadas debido a que se encuentran fuera de la capital del país, como periferia, y mantienen una gran presencia comunitaria en sus territorios. Además, se mencionarán algunos ejemplos de proyectos de gestión cultural en el contexto independiente como estrategias comunitarias en el ecosistema del libro ante la centralización cultural.

La configuración de independiente en las librerías
Edgar García reúne en el artículo La librería, entre el relato literario y los rastros históricos (2019) un recorrido breve y detallado de la transformación de las librerías en nuestro país. A inicios del siglo XX en México, la introducción de editoriales españolas a la economía mexicana editorial provocó que varios editores adoptaran prácticas del oficio del librero. Un ejemplo de ello fue el proyecto de Porrúa y Robledo. Las redes de comercialización de libros fueron ampliándose, por lo que los agentes requerían espacios para la compra y distribución de los libros. Con la introducción de nuevos modelos de librerías, comenzó a existir una distinción entre unas y otras: “A partir de este momento —al menos en México— una era la librería de nuevo y otra la de viejo, punteando las disimilitudes a partir de la temporalidad del producto, su conservación y demanda” (García, 2019, p. 75). De esta manera, los lectores ahora accedían a un tipo de librería según sus necesidades bajo la mirada del librero encargado. La conceptualización semántica de una librería, para ese momento, no era diferente a ser un espacio que solamente vendía libros. Por lo tanto, librero era aquel que, indistintamente, vendía sus libros, ya fueran nuevos o usados: “vendía libros en un local expresamente dedicado al producto, cuidaba de la calidad 'moral' de su oferta y se reconocía conocedor de la variada producción editorial” (García, 2019, p. 76).

Desde mediados de los ochenta, la cadena productiva del libro ha sido transformada por las principales tendencias de producción que también se ven replicadas en las prácticas de lectura actuales. El mercado del libro se convirtió poco a poco en un proceso de centralización y la adquisición de editoriales por parte del capital transnacional que modificó en gran medida la concepción de editorial y librería (González, 2019). En todo este desencadenamiento, necesario para la difusión y discusión de la cultura escrita, han surgido proyectos que incluyen la palabra “independiente” en su nombre. Actualmente, es posible encontrar nuevas propuestas de librerías en el mercado que han sido denominadas por sus libreros con este concepto ante la necesidad de posicionar proyectos con propuestas alejadas de la masificación del libro y más bien, respaldadas por la bibliodiversidad en sus catálogos como El Traspatio (Morelia), Impronta (Guadalajara), La Cosecha (San Cristóbal de las Casas), La Pessoa (Querétaro) y Polilla (Ciudad de México), por mencionar algunas.

Cada librería es expresada a partir de los ideales de un librero interesado en la manifestación y diversidad cultural, por tanto, a pesar de que se distingan cuáles son las independientes y cuáles no, cada una posee una naturaleza distinta. Según Hernández López (2021) en Mapa de librerías en México según el Sistema de Información Cultural del Gobierno de México,las librerías independientes, más allá de ser resultado de un librero con un amor profundo a los libros, también son espacios que promueven la creación de públicos y redes en torno al libro y la bibliodiversidad que apela a la introducción de editoriales independientes y escritores emergentes.

Para Chartier (2007) en Librerías y libreros: historia de un oficio, desafíos del presente (2007), los espacios de algunas librerías comenzaron por ir más allá de la venta masiva o ser el lugar de los grandes autores. En el mercado, los grandes modelos acertaron en sectores específicos de la oferta editorial, por lo tanto, como respuesta a una nueva necesidad en el sector, algunas pequeñas librerías apostaron por nuevas propuestas dentro del universo de publicaciones. En esta nueva apuesta destaca la inclusión de escritores emergentes, así como de proyectos editoriales pequeños o poco conocidos como estrategia para los nuevos o potenciales lectores.

Ahora bien, denominar a los pequeños proyectos como independientes es un punto de partida interesante para asumir que no son parte de los grandes conglomerados transnacionales editoriales y que operan desde el otro lado del mercado. Sin embargo, como mencionan López y Malumián (2016) en Independientes, ¿de qué?, nadie podría decir que se es independiente del mercado, ya que sería imposible sobrevivir como un modelo económico funcional y remunerado. En el caso particular de una editorial, las preferencias y decisiones se conforman en función al público objetivo o el nicho de un público objetivo, por lo que una única definición de lo que es independiente, se alejaría o aproximaría más a cierto tipo de proyectos que a otros. Es por ello por lo que es difícil definirlo, el concepto se encuentra en medio de excepciones y contradicciones.

Este artículo no pretende encontrar o intentar definir el término “independiente”de las librerías en México según el contexto del ecosistema del libro actual. Tratar de encontrar una definición representaría un reduccionismo de la expresión, posición política y resolución única frente al discurso actual de los libreros independientes. Por lo tanto, se contrastarán las respuestas de las libreras según su experiencia e intereses particulares para analizar y comparar sus similitudes o posibles diferencias para enriquecer el acervo escrito de las librerías independientes mexicanas.

El encuentro de comunidades, si bien se expresa de forma única a un nivel local, también cohabita con otro tipo de comunidades a nivel global y, en este sentido, es posible enriquecer el panorama gracias a la compartición de inquietudes y cuestionamientos acerca del posicionamiento de las librerías independientes, así como del papel de los libreros. La librera Arias (2019) menciona: “Creo que una librería es una metáfora de la diversidad, que capta lo permanente en lo cambiante, y para el caso de las librerías es precisamente la gente: la gente que pregunta, que trata de responder a preguntas [...]” (p. 24). A continuación, se presenta el estado actual de la industria editorial mexicana en la que se encuentran insertas las librerías independientes.

La contextualización de la industria editorial en México
El mercado editorial mexicano se divide en dos sectores principales: gobierno y sector privado. De acuerdo con el Estudio del sector editorial en México (2020) los tres canales de venta principales del sector privado son el gobierno, librerías y escuelas. Un ejemplo de ello en 2018 fue la producción de 200 millones de ejemplares entre la relación de agentes del sector privado y La Comisión Nacional de Libros de Textos Gratuitos (CONALITEG), por lo que el gobierno ejerce tanto el papel de editor como de comprador (ProChile, 2020).

En el Producto Interno Bruto (PIB) del sector cultural se integran 10 áreas generales de producción entre la que se encuentra la de los libros, impresiones y prensa. Según la CANIEM (2023) en El peso del libro en la industria cultural mexicana, el sector editorial representa 2.4% del total del PIB con 17,000 millones de pesos. Sólo en el área de los libros, el PIB es de 4,694 millones de pesos. Estas cifras son resultado de un decrecimiento, ya que en 2017 el PIB en libros era de 6,513 millones de pesos. Entre el periodo de reducciones constantes, 2020 fue el año con mayor reducción de porcentaje con 29.3% menos.

En las últimas décadas, el sector editorial ha experimentado cambios significativos tanto en la producción y distribución de libros como en el número total de editoriales que operan a nivel nacional, especialmente debido a los retos de la industria tras la pandemia por Covid-19. Durante 2021, 21 editoriales mantuvieron suspendidas sus actividades de 277 editoriales totales del sector privado. De las 206 editoriales restantes, todas reportaron un crecimiento en la comercialización de 0.31% de ejemplares y de 7.6% en facturación, sin embargo, 38% de la cantidad de ejemplares vendidos correspondió a las ediciones que se venden al Gobierno (Canal Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, 2021).

México dentro del contexto latinoamericano, es el país con mayor producción editorial del que le siguen países como Argentina, Colombia y, un poco más alejados, Perú, Uruguay y Chile. A nivel mundial, México representa el undécimo lugar del mercado para el sector editorial. Según la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España (2022), el PIB Cultural en el país fue de 815,902 millones de pesos del cuál 24,968 millones representa el área editorial. Estas cifras, en comparación a 2021, representan un incremento del 1.6 % a pesar de la inactividad de algunos agentes debido a la pandemia. A nivel mundial, no es posible asemejar el sector editorial mexicano con otros países en cuanto cifras de producción y exportación. Tan sólo en España, la producción y venta de libros es mucho mayor en el mercado que en Latinoamérica si se reunieran las cifras de los 21 países que conforman una parte significativa del PIB Cultural según la industria de los libros.

Dentro del panorama general de la industria, según el Gobierno de México (s. f.), en México actualmente se encuentran 377 editoriales activas, las cuales se dividen entre el sector público y privado, mismo que integra grandes cadenas, universitarias e independientes. CANIEM (2024) reportó en 2023 la participación de 233 empresas dedicadas a la producción del libro en el sector privado. Asimismo, según la Gestoría en Comercio Exterior y la Oficina Comercial de Chile (2020) en la última década, el sector editorial mexicano tuvo un crecimiento en el número de editoriales independientes que componen el porcentaje actual. Esto representa un desafío en la forma de producción y estandarización en el mercado de los libros, a pesar de que los proyectos independientes se comprenden de retos de alcance, economía y distribución que una editorial convencional no tendría (o al menos no al mismo nivel).

Es importante señalar que más del 72% del total de editoriales se encuentran localizadas en la Ciudad de México como se muestra en la Figura 1. Entre los tres estados que le siguen, con un número total muy alejado de la capital del país, se encuentra Jalisco con 21 editoriales, Estado de México con 18 y Puebla con 9 editoriales.

Figura 1.
Datos nacionales de editoriales. Cantidad de Recursos por Alcance.

Fuente: Tomado de Secretaría de Cultura (s.f.)
Nota: El conteo de las editoriales considera al sistema editorial público y privado. A pesar de ello, el mayor porcentaje se encuentra concentrado en la Ciudad de México.

 

La cantidad total de editoriales en el listado no integran proyectos editoriales independientes emergentes, por lo que los datos ofrecen un panorama general de acuerdo con aquellas que ya cuentan con trayectoria en el mercado. En este sentido, sería un error asumir que no hay ningún tipo de producción local editorial en los 8 estados faltantes o que son únicos y totales los números del resto de estados. Será tarea para investigaciones futuras realizar un mapeo de aquellos proyectos editoriales que aún no se ven reflejados en las bases de datos de cultura a nivel nacional que puedan ejemplificar la recuperación de la oferta bibliodiversa actual.

La centralización cultural de las librerías en Ciudad de México
Debido al fenómeno de centralización cultural, actualmente Ciudad de México reúne la mayor cantidad de librerías independientes gracias a la compaginación de otros sectores del mundo del libro: editoriales, distribuidoras, escritores, artistas, talleres o centros de impresión. Dentro del diagnóstico territorial y cartográfico de librerías elaborado por Hernández López (2021) se designó un apartado sólo para Ciudad de México. Gracias a la densidad poblacional y la concentración de la industria cultural en muchas zonas de la ciudad, la cantidad de librerías que dispone es incomparable con otras ciudades en la república. Hernández López (2021) menciona que algunos de los factores que benefician y alimentan la circulación de libros y el sostenimiento de las librerías son la centralización política y económica, los constantes movimientos migratorios y la oferta de empleo. Según el Sistema de Información Cultural del Gobierno de México (s. f.) tan sólo en la alcaldía Cuauhtémoc están concentradas 177 librerías. A pesar del panorama favorable para muchos de los negocios, las librerías independientes atraviesan retos mucho mayores en comparación a librerías de cadena dado el número de compra y venta de títulos con mayor circulación, la dificultad de promoción o circulación de su catálogo, por mencionar algunos ejemplos. A partir de la pandemia por Covid-19, muchas librerías se vieron obligadas a cerrar: “sobre todo en el sector independiente, el más vulnerable de la cadena del libro” (Hernández, 2021, p. 71).

En la Figura 2 se muestra el número de librerías que se encuentran esparcidas en la ciudad. El número total es de 441 librerías que se dividen entre las de cadena (mayoría), compraventa, editoriales y distribuidoras, papelerías y escolares, independientes, institucionalizadas, especializadas y religiosas. Por cada 100,000 habitantes hay 4.78 librerías.

Figura 2

Densidad de librerías en la Ciudad de México (2021)

Fuente:Tomado de Hernández López (2021, pp. 72-73).
Nota: El mapa representa todas las categorías de librerías descritas en la simbología. Para su conteo y localización sólo se tomaron en cuenta aquellas que contaban con geolocalizador. Los puntos de color rojo representan a las librerías independientes.

Actualmente, es posible realizar una comparación a los mapas elaborados por Hernández López gracias a la actualización de datos en el Sistema de Información Cultural 2025. En Ciudad de México se encuentran 452 librerías (ver Figura 3), mientras que se señalan 8 estados que le siguen con el rango de 46 a 101 librerías, 9 estados de 22 a 34 librerías, 13 de 9 a 20 y, finalmente, 8 con una sola librería. Será fundamental retomar los nuevos datos del sistema para realizar una clasificación del tipo de librería, así como corroborar cuántas de aquellas librerías siguen activas en el mercado o cuáles fueron sustituidas por otras a causa de un posible cierre.

Figura 3
Datos nacionales de librerías. Cantidad de Recursos por Alcance.

Fuente:Tomado de Gobierno de México (s.f.).
Nota. El sistema no clasifica en el mapa las librerías según sus modos de operación o identidad en el mercado editorial. Sin embargo, en la base de datos es posible acceder al listado completo de las librerías para realizar dicha clasificación.

A continuación, se retoman los mapas de Hernández López (2021) que retratan una aproximación a los tipos de librerías según las capitales de algunos estados. Como se muestra en la Figura 4 en la Zona Metropolitana de Guadalajara, es posible observar un menor número de librerías en comparación a CDMX. A pesar de ello, se trata de la segunda ciudad con más librerías en el país (p. 24). Por cada 100,000 habitantes en la zona hay 1.57 librerías, con un total de 84 en las que se integran las mismas clasificaciones.

Figura 4

Densidad de librerías en la Zona Metropolitana de Guadalajara (2021)

Fuente: Tomado de Hernández López (2021, pp. 58-59).
Nota: Para la elaboración del mapa la autora selecciona los municipios que integran la zona metropolitana en donde sólo hay 3 librerías independientes.

Como contraparte a las dos ciudades con más librerías, en Morelia y Tuxtla Gutiérrez (figura 5 y 6), se muestran representadas en el mapa 26 y 12 librerías totales respectivamente. A pesar de ello, debido a la densidad poblacional de ambos, proporcionalmente, por cada 100,000 habitantes, el mapa de Morelia muestra 2.62 librerías y Tuxtla Gutiérrez 2.07. Estos gráficos no muestran las implicaciones socioculturales y económicas que representan el número de librerías por ciudad, pero sí contrastan la concentración de industria cultural en el centro del país. Se seleccionó tanto Morelia como Tuxtla Gutiérrez para ejemplificar, en un contexto general, la cartografía en donde se sitúan actualmente las librerías El Traspatio y La Cosecha. A pesar de que esta última se encuentra en San Cristóbal de las Casas y no en Tuxtla, se requirió incluir a la capital como el punto comparativo más cercano a la ciudad.

Figura 5
Densidad de librerías en Morelia (2021)

Fuente: Tomado de Hernández López (2021, p. 30-31).
Nota: Para 2021, sólo hay 4 librerías independientes en Morelia.

Figura 6

Densidad de librerías en Tuxtla Gutiérrez (2021)

Fuente:Tomado de Hernández López (2021, pp. 30-31).
Nota: Para 2021, en Tuxtla Gutiérrez sólo hay un total de 12 librerías de las cuales ninguna es independiente.

Si bien estos gráficos fueron resultado del Sistema de Información Cultural en 2021, es importante tener en cuenta los posibles cambios que enfrentaron estas ciudades en los últimos cuatro años, como lo puede ser el cierre de algunas de las librerías o la aparición de otras en Michoacán y Chiapas, así como en el resto de los estados. Debido a que el propósito de este artículo no es realizar un diagnóstico actual en dichas ciudades, será indispensable que, para futuras investigaciones, se realice una comparación con información actualizada y cotejada por los mismos libreros y encargados de librerías.

Es prioritario señalar la diferencia proporcional de librerías por habitantes en la Ciudad de México en contraste con el resto de los estados. Gracias a la alta concentración de las prácticas editoriales en el país, es posible inferir que los ciudadanos se encuentran en un panorama apropiado en materia de accesibilidad y diversidad editorial. En el contexto territorial de las figuras 5 y 6, las comunidades lectoras que se encuentran en la periferia enfrentan mayores retos para acercarse a las librerías debido a aspectos como tiempos de traslado, distancias, horarios laborales o escolares, incluso, manifestaciones de violencia en el territorio. Por ello, la posición de una librería independiente fuera de la Ciudad de México podría enfrentar mayores implicaciones sociales, políticas y simbólicas, y su operatividad tendría que enfocarse en estrategias que fortalezcan un vínculo comunitario.

El Traspatio y La Cosecha: librerías independientes lejos de la centralización
La librería El Traspatio no fue pensada inicialmente como un proyecto de librería. En una entrevista con su fundadora, Mara Bautista comenta que la historia inicia en la planeación y gestión del Encuentro de Editores y Editoriales Independientes en 2014. Traspatio surge consecuentemente de ser lo que sucede detrás del libro. Gracias al financiamiento del FONCA, se creó un espacio propicio en donde se ponía en discusión las formas de colección y procesos de curaduría, distribución y traducción de los libros (M. Bautista, comunicación personal, 8 de abril de 2025). En 2016, finalmente se establece la librería con el objetivo de mantener aquella bibliodiversidad reunida en Morelia el resto del año. Por petición de Mara, algunas editoriales dejaron en sus manos algunos ejemplares para que pudieran venderse en Morelia. De esta manera, la librería comenzó con tres cajas de libros.

Hoy en día el término independiente habita en la protesta hacia el capitalismo y neoliberalismo debido a lo difícil que es existir fuera del sistema, por lo que se transforma en resistencia. Mara explica que la independencia es comprendida a través de tener la posibilidad de que el equipo de El Traspatio pueda tomar sus propias decisiones: qué vender, cómo hacerlo, a quién invitar o cómo disponer de su espacio. De esta manera, destaca que la interacción de la independencia no se crea solamente a partir del funcionamiento de la librería, las editoriales que la conforman también componen el valor simbólico de lo independiente: “Nosotras estamos convencidas de que las editoriales independientes con las que trabajamos, tienen también una postura política, [...] no tienen una editorial independiente porque se quieren comprar una mansión, sino porque quieren sumar al mundo desde donde estén” (M. Bautista, comunicación personal, 8 de abril de 2025). La suma del conjunto de esfuerzos conforma lo que El Traspatio concibe como bibliodiversidad. Es el trabajo comunitario, el reconocimiento y apoyo de proyectos independientes diversos en el ecosistema del libro y la unión y acompañamiento del trabajo constante lo que aleja a la librería independiente de la hegemonía cultural.

Los retos actuales de la librería se expresan en las complicaciones de no ser una librería independiente en la Ciudad de México, así como los esfuerzos de construir una comunidad con editoriales independientes que integran a la librería. A pesar de que las novedades editoriales o libros consolidados de ciertos autores sugieren una alta probabilidad de adquisición por parte de los lectores, Mara comenta que es parte de la identidad de la librería elegir no hacerlo para darle espacio a otro tipo de libros que sí cumplan con los aspectos fundamentales de la identidad del proyecto: “[...] nosotras somos tan chiquitas que tenemos que pensar muy bien a qué libros le vamos a dar espacio” (M. Bautista, comunicación personal, 8 de abril de 2025).

En el ejercicio de imaginar un escenario en donde pueda intervenir el gobierno actual con alguna propuesta de mejora para el estado actual de las librerías independientes, en la entrevista, la librera señala que no hay ni siquiera un interés genuino en el libro, mucho menos en este tipo de proyectos: “A mí me parece que es un resultado de una ignorancia enorme. Entonces, yo no espero ninguna política pública, digamos, en ese sentido de apoyo a las librerías. Más bien, es con que no me molesten, estamos bien”. Se reitera, por el contrario, la importancia de generar alianzas entre las librerías, un acompañamiento constante por si algún proyecto puede ayudar al otro. En palabras de Mara: “[...] el libro no se hace solo, requiere un equipo. Es bueno que el equipo esté bien y esté organizado” (M. Bautista, comunicación personal, 8 de abril de 2025).

La Cosecha
La cosecha, por su parte, es una librería independiente ubicada en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, que nació en 2016 gracias a la idea de una pareja de amigos que iniciaron con una editorial independiente. Entre las integrantes de la librería, operan el negocio a través de un modelo de cooperativa, es decir, la actividad de planeación o modificación de sus actividades se realizan de manera horizontal. Francesca Gargallo menciona en la entrevista: “[...] desde el día uno nos conformamos como colectivo e intentamos organizar el trabajo de manera horizontal y no jerárquica, y a pesar de no estar registradas como cooperativa formalmente, sí nos dimos unas reglas y acuerdos de trabajo” (F. Gargallo, comunicación personal, 8 de abril de 2025). De esta manera, el equipo de La Cosecha toma la iniciativa tanto en el proceso de curaduría de los libros que venden como en la atención a los lectores que reciben en el espacio. Los libros que venden son una extensión de la biblioteca personal de todas las personas que han participado en el proyecto.

Uno de los mayores retos que enfrenta la librería no es su condición de independencia como postura política, sino estar situada en la periferia del país: “[...] todo lo que tiene que ver con la cultura está muy centralizado en México, [...] todo lo que gravita alrededor de la Ciudad de México y también un poco a Guadalajara por lo de la FIL, claramente” (F. Gargallo, comunicación personal, 8 de abril de 2025). Por un lado, enfrentan dificultades de logística en la compra y distribución de los libros. Los gastos que debe absorber la librería son mucho mayores debido a la distancia de traslado. Por ello, en situaciones de devolución y pago de dos traslados, la ganancia para la librería se ve perjudicada.

Por otro, en los 9 años en los que lleva operando la librería, sólo ha habido una ocasión en la que una editorial pagó el traslado de un autor para una presentación de libro. Esta actividad es una de las más comunes en las librerías, ya que resulta atractivo para los lectores tener una charla con un autor que forma parte de su oferta editorial. Francesca menciona:

[...] sentimos que hay un tema ahí de racismo y clasismo que prevalece y atraviesa el mundo editorial desde qué se publica, quién se publica, qué alcance tiene. Y por eso nos hemos concentrado más en los autores y autoras locales. (F. Gargallo, comunicación personal, 8 de abril de 2025).

El esfuerzo de la promoción de la producción escrita local es otro aspecto diferenciador entre una librería convencional y La Cosecha. La difusión y promoción de obras de la región apela la importancia y defensa de la bibliodiversidad en espacios sociales de lectura. Es parte de la respuesta a la concentración cultural de escritores que, a diferencia de ellos, viven en capitales del país y que, además, ya sea por la logística y agenda de ciertas editoriales, es posible encontrarlos en más librerías en el centro del país. A pesar de ello, fomentar la lectura de autores locales también representa un reto debido a los bajos índices de lectura en Chiapas.

Si bien es cierto que el involucramiento del Estado es crucial, ya sea a manera del diseño o actualización de políticas públicas respaldadas por la Ley de Fomento a la Lectura (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2023), Francesca resalta la completa falta de interés en las librerías y proyectos culturales. En cambio, hay un acompañamiento y red de apoyo entre libreros de otros proyectos de librerías independientes en San Cristóbal de las Casas, así como en otros estados del país que también se encuentran en la periferia. Entre la similitud de condiciones hay un diálogo de complicidad, apoyo y escucha continua para la elaboración y diseño de los proyectos, contacto con editoriales, así como el acompañamiento y cuidado de las experiencias diarias de cada librero. Un ejemplo de ello es la Liga de Libreras Feministas, de la cual forman parte tanto Francesca como Mara de El Traspatio.

Proyectos gestionados por editores y libreros independientes
Festival de Poesía Pasaporte Colectivo
Gran parte del trabajo independiente en la edición mexicana se sostiene gracias a la cercanía y apoyo continuo con otros proyectos similares. Entre las áreas de oportunidad en la industria y los retos que comúnmente se presentan, los editores han apostado por alianzas estratégicas, así como el diálogo continuo entre otros agentes del libro como los escritores con los que trabajan o libreros que recomiendan su catálogo editorial. Algunas de ellas venden directamente al público general gracias a sus redes sociales o páginas web (ProChile, 2020, p.19), aunque comúnmente se encuentran en las librerías independientes de diversas regiones del país.

Un ejemplo de ello es el Festival de Poesía Pasaporte Colectivo que organiza la editorial Palíndroma (Querétaro). Este encuentro convoca a poetas contemporáneos que escriben desde distintas temáticas y líneas líricas. El encuentro del año pasado se llevó a cabo del 22 al 24 de agosto como homenaje al poeta queretano Luis Alberto Arellano. En la misma ciudad acudieron al festival 37 poetas entre los que se encontraban Elisa Díaz Castelo, Yol Segura, Iveth Luna Flores, Xitlalitl Rodríguez Mendoza, entre otros (Palíndroma, 2024). Las actividades que fueron diseñadas para el festival se llevaron a cabo en la librería independiente La Pessoa.

Esta celebración demuestra el conjunto de habilidades y trabajos que un editor independiente acopla como parte de la promoción de su catálogo editorial, así como la visión y valores en el trabajo que desempeñan en la actualidad de la industria editorial. Tanto un editor como un librero no están exentos de realizar tareas de gestión cultural, por lo que la tarea urgente en la promoción lectora comienza por el reconocimiento de este tipo de proyectos a nivel nacional.

Agua Viva: un festival cultural virtual gestionado por libreras independientes
El Festival Agua Viva es organizado por tres librerías independientes: El Traspatio (Morelia), La Cosecha (San Cristóbal de las Casas) y El Entusiasmo Libros (Veracruz). Este festival autogestivo, único por su naturaleza y gestión por parte de las libreras de las respectivas librerías, se realiza de forma anual y virtual enfocado en la producción editorial contemporánea creada por mujeres y personas queer. A través del diseño de actividades y dinámicas enfocadas en una temática particular, Agua Viva convoca a distintas personalidades del mundo del libro a lo largo de tres días para fortalecer la comunidad lectora de estas tres librerías esparcidas en el país, así como para fomentar un espacio de diálogo entre personas interesadas en la lectura y escritura contemporánea. Como parte de su programación en este año (2025), entre su lista de invitadas especiales destacan escritoras y editoras como Elisa Díaz Castelo, Libia Brenda, Natalia Toledo, Socorro Venegas y Dhalia de la Cerda (Guerrero, 2025).

Gracias a la gestión y dirección del festival, los lectores logran aproximarse a espacios accesibles de promoción cultural, discusión y desarrollo de pensamiento crítico, escritura y lectura acompañada que son guiadas a través de perspectivas y ejes temáticos propuestos por las invitadas. Agua Viva es un evento y ejemplo de largo aliento que se compone de la visión de libreras que aseveran su amor por la palabra, el trabajo editorial y líneas temáticas urgentes que se extienden sobre los espacios de sus librerías y en la literatura como señales de la vida en resistencia. No obstante, también resulta urgente la mirada comprometida de los lectores en la asistencia a este tipo de espacios, el avistamiento del trabajo que conlleva su creación, así como el consumo en las librerías.

La homogeneización cultural del catálogo editorial en librerías: la importancia de la bibliodiversidad
Cuando se habla de accesibilidad en el proceso de compra y venta relacionada con libros, es común referirse a las librerías de cadena como una opción preferencial dado el número de sucursales que pueden encontrarse en una misma ciudad o la existencia de páginas web con bases de datos lo suficientemente accesibles y completas para que un lector pueda adquirir el libro deseado. Según Epstein (2009), a pesar de las comodidades existentes, estas librerías privilegian los bestsellers de cada catálogo editorial que suelen ofrecer libros de autoayuda, consejos financieros, espirituales, chismes sobre celebridades o eventos políticos. No es una coincidencia encontrar los mismos títulos entre una sucursal y otra, ya que son libros que aseguran compras de los lectores.

Crear, editar y distribuir los libros que desearían leer los propios editores, implica un alto nivel de riesgo en una industria que prioriza la producción en masa, la venta segura y un alcance de distribución idóneo. Por un lado, Espinasa (2012) retrata en Las editoriales independientes: una resistencia cultural que, en la cadena productiva del libro y en el sector económico en general, la edición independiente es motivo de rechazo en el mercado. Este fenómeno, describe, sucede debido a que la principal intención es alejarse de la condición industrial. La edición de esta naturaleza defiende que el arte de hacer libros es “una voluntad específica de editar determinado tipo de textos” (p.10).

Por otro, Zanella (2023), editor de Gris Tormenta, señala que el catálogo de todo editor es un corpus, un objeto de estudio que permite ampliar los límites de una lengua y de una sociedad. Estos espacios de resistencia difícilmente existirían sin un agente detrás. Se tratan de intercambios de importancia grupal e individual en la sociedad. En este sentido, la existencia de un corpus robustecido, según la mirada de quien se aproxima, acompaña y edita el texto, es una mirada precisa a la decisión de compartir con el mundo, una mirada única que debe ser fortalecida por el resto de los actores en la cadena del libro. Es allí donde reside la importancia de reconocer las propuestas de las editoriales independientes, en encontrar una mirada puesta en los lugares menos probables del estante de una librería.

Por ello, las librerías independientes se encuentran como figuras aliadas en el fomento y posición de la bibliodiversidad en el sector editorial. Espinasa (2012) retoma en la conclusión de su artículo la importancia de la vinculación de editores independientes y libreros en donde se priorice la nueva situación del libro frente al mercado. En la librería, un libro no es mercancía que se reduce en descuentos para poder ser vendido, sino un soporte, un objeto simbólico en un espacio donde se comercializa, pero también se defiende, promociona y comparte en comunidad.

Conclusión
Gracias al panorama general del número de editoriales y librerías en Ciudad de México en contraste con otros estados, es posible visualizar el fenómeno de centralización cultural editorial en el país. La presencia de un mayor número de proyectos y profesionales del libro en el territorio hace de la ciudad una zona de riqueza económica, política y cultural que domina sus alrededores sistemáticamente. Como pudo observarse en las figuras, las distancias y la accesibilidad de cada librería depende en gran medida de su cercanía con el centro, en especial, por la entrega y envío de libros, la posible visita de autores, su participación en la oferta de ferias, festivales y eventos culturales de la ciudad, entre otros. En lo que respecta a las comunidades que se encuentran en zonas periféricas, la oferta editorial será mayormente limitada en comparación, por lo que la presencia de librerías resulta indispensable para la construcción de espacios que apuestan por la sociabilidad, la diversidad y la construcción de una identidad propia.

La condición de periferia no debe ser enteramente comprendida como un conjunto de limitaciones espaciales y sistemáticas en relación con la ciudad. La presencia de librerías independientes como El Traspatio y La Cosecha se articulan como una nueva reflexión del espacio, por lo que sus actividades están orientadas al fortalecimiento comunitario gracias a la cercanía con los lectores y la programación de actividades según su catálogo editorial y directrices temáticas relevantes. El oficio de los libreros independientes, como en el caso de Mara Bautista y Francesca Gargallo no se termina por concretar en la compra de un libro que recomiendan, sino que se trata de un paso más en su cercanía con los libros que seleccionan y los lectores que escuchan. En esta dinámica, la independencia se articula como una zona de posibilidades frente a la centralización cultural en el país en la que participan editores, libreros y otros profesionales del libro en sinergia.

Como resultado, es posible encontrar proyectos de gestión cultural como el Festival de Poesía Pasaporte Colectivo y el Festival Agua Viva en donde la oferta editorial diversa y los intereses particulares de editores y libreros independientes han resultado en proyectos que apuestan por el vínculo comunitario y la literatura. Los espacios que generan dichos proyectos para los lectores permiten la atención y formación de públicos para las librerías, por lo que es indispensable difundir y promocionarlos en el contexto territorial que no se limita por la ausencia sino la presencia cultural.

Las librerías independientes son espacios que han tenido que solidificarse dentro de una industria operada por la centralización y las ganancias constantes del capital, por lo que los libreros son quienes forjan una identidad como distintivo y resistencia. La construcción de un acervo escrito sobre librerías y libreros es relevante para analizar la configuración actual de la cadena productiva del libro, así como para reconocer a los editores y libreros que trabajan una revolución desde sus propios espacios al exterior comunitario. La revolución debe crearse en comunidad hacia el espacio de las librerías y reconocer a la periferia como una oportunidad. Es tarea actual de toda persona lectora acercarse a dichos espacios para su consumo, comprensión, cuidado y fortalecimiento.

 
 

Referencias

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  Universidad de Guadalajara / CUAAD
Maestría en Gestión y Desarrollo Cultural